2. Procesar las fresas: Una vez que las fresas estén bien maceradas, colócalas en una licuadora o procesador de alimentos y licúalas hasta obtener un puré suave. Si prefieres un helado con trocitos de fruta, reserva algunas fresas picadas para añadirlas más tarde.
3. Mezclar con la base cremosa: En un tazón grande, mezcla la crema para batir, la leche, el extracto de vainilla y el azúcar restante. Bate bien hasta que todo esté perfectamente integrado. Luego, incorpora el puré de fresas a esta mezcla cremosa y remueve suavemente hasta obtener una mezcla homogénea.
4. Congelar sin máquina: Si no tienes una máquina para hacer helado, ¡no te preocupes! Vierte la mezcla en un recipiente hermético y colócalo en el congelador. Para lograr una textura suave y cremosa, remueve el helado cada 30 minutos durante las primeras 3-4 horas. Esto evitará que se formen cristales de hielo y garantizará que tu helado quede cremoso y delicioso.
5. Servir y disfrutar: Después de unas 6 horas en el congelador, tu helado de fresa casero estará listo para disfrutar. Si dejaste algunos trozos de fresa al principio, agrégalos ahora por encima para un toque extra de sabor y textura. ¡Sirve en conos, en tazas, o acompáñalo con galletas!
Consejos:
Para un helado más cremoso: Añade una yema de huevo a la mezcla de crema para batir antes de congelar. Esto le dará una textura aún más suave.
Variaciones: Si quieres probar algo diferente, puedes mezclar el puré de fresa con un poco de chocolate derretido o agregar chispas de chocolate al final del proceso.
Este Helado de Fresa Casero es perfecto para cualquier ocasión. Su combinación de frescura y cremosidad es la mejor manera de disfrutar de un postre refrescante hecho por ti mismo. ¡Anímate a prepararlo y sorprende a tus seres queridos con un helado delicioso y totalmente casero!